LAS MARCAS DE PORTEO EN ASTURIAS

Orlando Pérez Torres, socio de SOFIMA, miembro electo de la Real Academia Hispánica de Filatelia, y Presidente de la Comisión de Nuevas Tecnologías de FESOFI se desplazó expresamente el pasado 25 de abril desde su lugar de residencia en Luarca, para impartir una conferencia dentro del ciclo de SOFIMA-FESOFI dedicado a las “Marcas de porteo de Asturias”, de las que es coleccionista y profundo investigador.

Ante un público sumamente interesado, entre el que se encontraban numerosos académicos, Orlando estructuró su conferencia en ocho capítulos, comenzando por los porteos manuscritos donde hizo un repaso sobre distintas marcas de porteo manuscrito, diferenciando por una parte los consignados por el remitente y por otro lado los anotados por los funcionarios del Correo. Señaló que no es hasta finales de los años 20 principios de los 30 del siglo XVIII cuando los portes consignados por el remitente comienzan a ser rectificados por los empleados de la Renta que trabajaban en las Caxas para adecuarlos a las tarifas vigentes, mostrando la imagen de la primera carta conocida hasta ahora con marca de porteo manuscrito, que data de marzo de 1582 y localizada en el Archivo Simón Ruiz por D. Fernando Alonso.

Carta de Avilés a Medina del Campo fechada el 17 de marzo de 1582 y perteneciente al Archivo Simón Ruiz. Lleva anotado en la esquina inferior izquierda “Pte. Un Real – 34 – “ (porte un real, equivalente a 34 maravedíes)

En este capítulo también explicó como se debe de aplicar el “método de cruce” que se ha seguido para catalogar los porteos de cuño gracias al cual se ha podido demostrar que, en el caso de Asturias, solamente la Administración Principal de Oviedo disponía de marcas de tampón para estampar en los sobrescritos, ya que todas las cartas que en su recorrido no pasan por dicha Administración Principal llevan siempre marcas de porteo manuscritas.

Un segundo punto fueron las tarifas postales, indicando que para el estudio de las marcas de porteo es imprescindible tener una referencia de las distintas tarifas postales que estuvieron en vigor en España realizando un brevísimo recorrido en forma de tablas por la tarifa de 1717, la tarifa de 1779, la subida de un cuarto realizada en 1805, la tarifa de 1815, la de 1845 y finalmente la de 1854.

A continuación habló de los porteos de Benavente y señaló como durante la práctica totalidad del siglo XVIII la Demarcación Postal de Asturias dependió postal y administrativamente de Benavente y la inmensa mayoría de la correspondencia dirigida a Asturias y con origen en otra Demarcación era porteada en dicha localidad, por lo que se mostraron varias marcas que se emplearon para portear la correspondencia recibida.

Comentó que en Asturias no existen porteos de tampón hasta 1788 y toda la correspondencia circulada dentro de la Demarcación Postal de Asturias lleva porteos manuscritos hasta esa fecha. Con ilustraciones magníficamente presentadas catalogó las marcas hasta ahora conocidas empleadas por el Correo en Asturias entre 1788 y 1815 para marcar la correspondencia. Siendo un total de 11 marcas (una cifra 0, una cifra 1, tres cifras 4, tres cifras 5, una cifra 6, una cifra 7 y una cifra 8), aunque se sospecha de la existencia de alguna más, no fehacientemente comprobada.

Carta de Tarma (Intendencia dependiente de la Real Audiencia de Lime) a Gijón, fechada el 29 de enero de 1815 y porteada en Oviedo con 7 reales según la tarifa de 1807 para carta sencilla.

Otro apartado correspondió a los porteos de 1815, la serie más amplia y longeva empleada en Asturias. En este apartado se describen, estudian y catalogan un total de 20 marcas: las cifras 0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 14, 15, 16, 17, dos abreviaturas Rs y dos cuños para marcar ½ , y mostró cartas que llevan estampadas cada una de estas marcas, estudiando por separado las cifras a partir del 5 inclusive y por otro lado las cifras para componer porteos elevados, las marcas ½ y las abreviaturas para reales.

Carta de Oviedo, fechada el 14 de marzo de 1843 y dirigida a Luarca. Lleva un porteo de 27 ½ cuartos, correspondiente a una carta de 22 a 23 adarmes circulada entre Cajas de Asturias.

También trató los porteos de uso ocasional y tardío y los porteos por Estafetas. En cuando a los primeros realizó una referencia por una parte a unas marcas que se emplearon de forma ocasional entre aproximadamente 1825 y 1836, y por otra parte a las nuevas marcas empleadas a partir de la aparición de los sellos de franqueo durante el periodo de franqueo previo voluntario, estudiando también un nuevo sello 1R (un real) empleado para marcar la correspondencia de menos de 6 adarmes circulada dentro del Reino. En lo relativo a los porteos por Estafetas presentó ejemplos del primer cuño de porteo que, con igual factura, distribuido a las distintas Administraciones llamadas del 15% para marcar las cartas sencillas que circulaban sin el correspondiente sello de franqueo. Estas marcas se emplearon a partir del año 1854.

Por último el conferenciante, habló de los colores empleados con un recorrido sobre los diferentes colores empleados en Asturias para estampar los porteos. El color negro fue el que se empleó de forma mayoritaria, alternándose con el rojo en los años 40 del siglo XIX. Los colores de más difícil localización son el verde (utilizado solo 14 meses) y el color azul que se utilizó para estampar las últimas marcas de porteo utilizadas a finales de la década de los 50 del siglo XIX.

Uno de los aspectos más apreciado por el público asistentes, fue la posibilidad, expresada por el conferenciante, de extrapolar el método de trabajo utilizado al estudio postal de cualquier otra provincia o demarcación española. La conferencia terminó con un largo aplauso y la felicitación por parte de los asistentes.