COSARIOS DE CÁDIZ (1830-1870)

Pedro Sánchez Villalva, socio de SOFIMA, impartió el pasado día 14 de febrero una conferencia sobre los “Cosarios de Cádiz 1830-1870” tema del que es un profundo conocedor, y gran coleccionista, avalado por más de una docena de medallas de oro y gran oro en exposiciones nacionales e internacionales.

Ante una una audiencia que va creciendo cada domingo, el Dr. Sánchez Villalva comenzó hablando de los comienzos del interés filatélico en el tema, debidos a D. Pedro Monge que, en 1959, llamó la atención sobre unas marcas manuscritas que aparecían en las cartas de la demarcación postal de Cádiz, sobre las que publicó “Las mensajerías gaditanas”. Años después, en 1977, Natalio Nathan editó en Gran Betaña una monografía sobre el tema, ampliada y completada por el el estudio de José Chanivet “Los Cosarios Gaditanos en el siglo XIX” publicado en 1995 por FESOFI

Ante un auditorio donde coincidían veteranos y nuevos coleccionistas, el conferenciante explicó que los cosarios eran vecinos de algunas ciudades cercanas a Cádiz que se encargaban de llevar mercancías, y en ocasiones correspondencia entre dos pueblos limítrofes. Con ese nombre, en el censo vecinal de Puerto de Santa María de 1760 aparecen registrados varios vecinos con sus horarios y rutas.

Comentó que este tipo de correo paralelo existió desde la Antigüedad, citando los “angarion” del imperio persa, los “hemeródromos” griegos o los “carriers” del Ponny Express por citar un referente más cercano. En España, en 1821, Fernando VII suprime los privilegios dados por los Reyes Católicos en 1497 a la Cabaña Real de Carretería, que estaban reconocidos por Carlos IV en la Novísima Recopilación de Leyes de España de 1805 y concede el monopolio de transportes a la Sociedad Catalana de Diligencias.
Al morir el rey en 1933 se levanta la prohibición y aparecieron otras compañías en todo el territorio nacional.

1839 – Única carta conocida con “Compañía del Sol ” pequeño

Por estas fechas florece en la zona de Cádiz la industria del vino que origina un notable aumento del tráfico comercial y epistolar con Inglaterra, de forma que la gran actividad de compañías navieras como la “Anglo Hispana”, la “Peninsular Steam Navigation Company” o la “Peninsular & Oriental Line” así como el aumento del tráfico colonial incrementa de forma tan intensa la correspondencia que los siete carteros existentes en la zona no podían dar un servicio eficaz.
Por este motivo, el Diario de Cádiz publicó en 1830 una R.O. autorizando a los cosarios a llevar cartas

Al ser el servicio prestado por los cosarios más rápido y quizás mas económico que el de el correo oficial, el abuso del envío de cartas fuera de valija dio origen a nuevas normas que limitaban la autorización anterior (R.D. de 10.10.1836)

Diferenció entre cosarios, mensajeros y encaminadores: Las mensajerías eran empresas que recorrían largas distancias para lo que utilizaban diligencias, galeras, calesas, etc., con guardia de protección, en tanto que el encaminador, - palabra que no existe en castellano- , es el “forwarding agent” inglés, que enlazaba distintos países, en contraposición con el cosario, que trabajaba de forma local, en distancias cortas

Sanlucar, 9-9-1832. Primera carta de mensajería gaditana conocida
Con inscripción maniscrita “Por Moreno para la plazuela del palillero, tienda de vinos. Sale todos los días a las 2”

A continuación habló de los cosarios catalanes como antecedentes de los gaditanos, presentando ejemplares de Ortíz y de Fernández, en piezas de 1736 a 1771

En Cádiz, y ante la necesidad de agilizar las comunicaciones, el transporte por cosarios se organiza. En 1834 se tiene noticia de la escritura notarial de la primera compañía: Primitiva de Pausadela y Núñez, que en años posteriores cambió de socios y nombres: Compañía de Mamerto Moreno, Verdugo, Núñez y Pausadela y Compañía de Cosarios de Cádiz, y en 1839 se funda la Compañía del Sol

Cosario “Ramón Ruíz”. Primera fecha conocida. Cádiz 13 de julio de 1850.

A continuación Pedro Sánchez Villalva fue presentando piezas de su colección, muchas de ellas las únicas conocidas, con las marcas y etiquetas más significativas de los cosarios gaditanos que operaron en Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda, Puerto de Santa María, Chiclana y San Fernando, detallando las firmas, contenidos y marcas externas, con un detalle que mereció un largo aplauso de los asistentes